La directora me ve actuar, pero no me oye. Y el contrato que me da no tiene sonido, ni papel tampoco.
Hago algo distinto porque soy distinto, pero no más distinto que otro.
La dureza se va ablandando. La juventud endureciendo. Se ablanda la dureza para dejar ver lo que hay tras el muro. Y la juventud se endurece para que no se la coma la vejez.
Alguien quiere algo decir. Y si quiere es que no puede. Entonces es que no quiere y lo que quiere es aprender. Y aprender no puede, aprender no quiere.
