Cada día que pasa, no es más que un día más.
Mi decadente alma,
mi incondicional flor,
y lo desgarradoras que son las lágrimas.
Una corta, larga vida.
Todo pasa, un suspiro,
un recuerdo, una LUZ.
Un segundo que dura para siempre.
Yo, ahí, en un mar, perdido.
Y el hermoso despertar.
Sentir, gritar, llorar, amar, luchar, vivir.
Nos acercamos a un mundo desconocido y desierto de nosotros.
¿Podremos cambiar eso?
¿Podré poblarlo de mí?
Quiero dar algo y no sé qué.
¿Qué espero? - todo y nada.
Llenarme de mí,
revitalizar mi espíritu. Crecer.
Una mordida despacio.
Sentir mi piel.
SENTIRME VIVO
Colaboración de Carlos Alejandro Pereira
México
