La cuestión no es amar menos o más, sino expresar lo que se siente.
El amor no manifestado es como el diamante que se oculta en un carbón.
El tema principal en la conversación de los ateos es Dios. Extraña coincidencia, los locos también hablan de lo irreal e inexistente.
Un deseo es una simple semilla, se requiere de la acción: sembrar, para poderlo cosechar.
Si quieres recorrer el mundo hay tres cosas que debes dejar: la obesidad, las pesadas maletas y los malos recuerdos.
El Dios en el que no creen los ateos, yo tampoco creo. Yo creo en el Dios que ellos necesitan conocer.
Un hombre de valor no es aquel que siempre vence, sino aquel que al errar reconoce su responsabilidad, y al triunfar da crédito a quienes les capacitaron.
El problema con los inútiles no es tanto su improductividad, sino lo mucho que suelen estorbar.
Colaboración de Carlos Méndez Z
Venezuela
