Nada más importante que tu sonrisa rodeada de tus labios rojos al despertarme y al dormir. Nada más importante que tu compañía incondicional mientras camino. Nada más importante que tus consejos. Nada más importante que saber que existes. Nada, nada ha sido más importante que haberte tenido y aprender de ti. Ahora que soy padre entiendo por qué era importante tu sonrisa y tu incondicionalidad mientras caminaba. Aunque no estés a mi lado, te siento tan cerca que no noto tu ausencia. Te adoro madre mía.
Colaboración de Ney
Colombia
