Sentados los dos, aquel día el cual deseamos nunca se acabara, seguros de sí mismos, de amarnos sin condición viéndonos a los ojos y gritándonos cuánto nos amamos, cuánto nos necesitamos con el corazón.
Usando la boca para demostrar con besos la pasión que llevamos dentro.
Allí sentados es donde nos damos cuenta que somos más que uno, que sin
ambos no somos nada... Y es allí sentado donde te digo mi amor que te amo con el corazón.
Colaboración de El Shino
Honduras
