La figura en el jardín de aquel duende, Juan Martín, nos invita a caminar, y esa voz a la mañana me dice libertad. No hay nadie aquí, sólo vos y yo, el aroma de cabaña y un cálido fuego de salamandra. Yo quiero estar siempre así. Hay algo en este lugar que me llena y me deja acá, entendiendo. Hay algo en este lugar que me deja y me lleva allá, naciendo... Mis ojos admiran esta gran inmensidad, y aunque sople el viento en contra y ante la adversidad, yo me quedo aquí… Hay algo en este lugar que me lleva y me deja acá, viviendo, y si pudiera morir aquí lo haría sin ninguna duda, sonriendo...
Pero es largo el cruce de piedras hacia el otro lado del río. No te apresures al hablar sin antes sentir la brisa, de hacer el esfuerzo, sin mirarte adentro, descubriendo este universo... No existen los días malos, no existe el hecho de querer atar cabos, sólo ignora y déjate llevar... Porque hay algo en este lugar que me invita y me saca, y me dice “seguí viniendo”… Hay algo en este lugar que me atrae y que me encadena sin perder la libertad, y me deja acá, y me busca, y me encuentro, acá soy yo...
Tu alma retumbando como el río, en su cauce flotan hojas del Maitén, soberbia belleza. Tu espíritu es el más alto de mis deseos y el velar por tus sueños, el más íntimo de mis secretos...
Por eso cada día vengo aquí, aunque estemos lejos estamos aquí. Gracias y perdón por haberme ido por las ramas, pero es el estado más profundo al que puedes llegar... Hay algo en este lugar que no me inmuta, que me plasma y agoniza de momento mi regreso, que me aviva como el viento al fuego y me quema lento... Formas locas aparecen de la nada, llevándote para el otro lado... Demasiadas veces estuve varado en arenas sin mar, pero nada debe detenerte, es sólo un estado mental... ¿Sigues despierta? ¿O tus sueños se apoderaron de tu cuerpo? No digas que no te avisé de que hay algo en este lugar y debes verlo, salir de aquí sería el más cruel de mis asesinatos. He matado, pero también he sabido dar vida y fe...
Hay algo en este lugar de lo que no me arrepiento: que encontré la paz que algo me dio sin conocer lo que yo estaba ofreciendo... Me he negado tantas veces y siempre estuve equivocado.¿Por qué somos tan frágiles? ¿Por qué le tememos a lo desconocido? Recorrer los senderos y conocerte me hace dar cuenta de lo imponente que eres para todos, de tu vista, de las imágenes que nos enseñas, del placer de volverte a ver... Esta vez te pido la libertad, y si no me la das la tomaré de todos modos. Por consecuencia, ya empecé a volar...
Nace un pétalo en la tierra más fértil, del sur al sur, allá donde nadie nos mira, de los colores que visten los cerros, de hojas que caen a un lago y nadie sabe dónde van, escuchando los pasos y rompiendo los lazos, esos que nunca unieron nada. Nace porque Dios lo manda y eso es ley, y morirá algún día aunque digamos que va en contra de la ley... En este mundo de plastilina, que te moldea a su modo, te dibuja sonrisas y te cercena los llantos hasta que finalmente arma tu forma dignamente, esa forma que transforma el lugar que te rodea, que nos rodea, ese del cual somos parte aunque seamos un mundo aparte, nosotros los que ignorábamos estas distancias... Sabes que hay algo en este lugar que agudiza mis sentidos y que me acelera los latidos, pero se va rápido… Hay algo en este lugar del que admiro sólo una cosa, las más valiosas y las más difíciles de todas que es que te hace sentir vivo...
Colaboración de Pablo
Argentina