La última vez que estuvimos juntos por fin te habías dejado el cabello suelto, cuanto soñé con contemplarte por horas, admirarte femenina, linda y delicada, ahora después de tanto tiempo de dolerme tu falta de interés, no había notado la cascada color jengibre de tu pelo.
La última vez que te vi, tomaste mi mano y la pusiste en tu cuerpo que triste que yo no sudara o me paralizara como antes, triste pero cierto.
Me mordiste y me tomaste y yo por poco y no me acuerdo, tan poco preocupado que estaba, tan bien que disfrutaba la cena rodeado de extraños brillando y riendo que no me había dado cuenta de que tú ya no estabas sonriendo.
Colaboración de JYB
México
