El tiempo pasa deprisa, la vida ocurre sin darnos cuenta, la pasión disminuye, el corazón se rompe, las distancias nos separan, los hijos crecen y se van, los hombres no siempre hacen lo que se supone deberían hacer, los padres ya no están han partido, entonces descubres que estás envejeciendo, un corazón sin dueño, un amor sin sentido, la sonrisa mustia y tu pelo emblanquecido, en la radio se escucha una canción… la música revive tus recuerdos,
recorriendo tu alma acongojada.
Y recuerdas que fue de tu juventud tan preciada el silencio, la soledad es tu más fiel compañía, pensando que tiene la vejez horas tan bellas, como tiene la noche sus estrellas, nos falta tiempo, como nos cuestan las esperas cuando camines por un valle solo… No te detengas, no importa cuánto te demores en llegar, alguien al igual que tú camina solo sintiendo la soledad, sin hablar juntos caminarán guardado silencio, acompañándose mutuamente en una nueva vida…
Escrito por:
Eliana Aguayo S
Santiago, 11 del octubre de 2012
Colaboración de Eliana Rosa
Chile
