Cuando nos abraza cierta nostalgia, cuando llegan a nuestra mente una seguidilla de imágenes, de recuerdos, de instantes intensos cargados de fuerza, de esa fuerza que sale del vientre bajo que llaman visceral, pues sientes que tus entrañas están sujetas a esa sensación, podríamos decir que estás viviendo.
Recordar nuestra historia juntos es visceral, escribir sobre ella... Han sido tantos y tan intensos los instantes o largas horas de tertulia, de tragos, de disfrutar, que me quedaría corto en papel o se haría ilegible en un email.
Hoy quiero decirte mi buen amigo que emprendes un camino muy interesante; cuando estás casado se proyecta la vida de a dos (o de a tres, o cuatro), aun no lo sabemos, lo que si se es que firmas un contrato, no solamente legal, lleno de exigencias para las partes, sino el más importante, firmas en tu alma y en la de tu esposa un contrato de amor... ¿Bueno y al final que es amar?.
Creo que amar es lograr vivir en dos cuerpos, tener necesidades únicas e individuales pero sentir con un sólo corazón y eso, mi Paya, es una tarea titánica. Es una construcción diaria, es descubrir un día cualquiera que una arritmia ataca ese corazón y que eres responsable del fluctuar de esas líneas que denotan vida, pues no puede ser plano lo que lees, tiene picos, tiene descensos, tiene valles, pero debe estar en constante movimiento.
Quiero darte con éste mensaje mis mejores deseos.
Deseo que la vida, esa larga vida que vas a tener al lado de la mujer que amas, esté cargada de emociones, de retos y entregas. De ternura, comprensión y respeto, que cuando estén grandes, se tomen de la mano y caminen muy junticos y sientan mariposas en la panza (es un tema de Santiago Cruz), sepan que el 08 de Febrero de 2014, fue la fecha que Dios eligió para premiar ese corazón inmenso que tienes y que has entregado a quienes te queremos bien.
Colaboración de JuanManizales
Colombia
