La transparencia se vislumbra en el despertar cotidiano. Un pensamiento frágil se asoma, agradeciendo el aire que respira, llena de vida con ilusión, con esperanza y fortaleza se deja llevar. Enciende los corazones como llamaradas ardientes, de aquellos que contemplan, esperanzados, esa posible luz que los embriague de pasión.
Pequeñas sonrisas, alegres miradas despiertan día a día, emociones que penetran el alma de amor, devoción, convicción, por lo que ha de ser. La bruma absorbe los sentidos, el ocaso envuelve al corazón llenándolo de emoción.
Un día nuevo ha de venir, y el corazón ha de latir, un nuevo despertar...
Colaboración de Bianca
Perú
