Hasta hoy fui la tonta ilusa, que quise y creí darlo todo y en verdad nunca di nada o por lo menos lo que ese ser que tanto amo necesitó de mí.
¿Por qué?... Sí lo sé, por falta de seguridad y la maldita autoestima que me llevó al hoyo profundo, ¿hasta cuándo? no lo sé, sólo me resto una maldita palabra para que todo se derrumbara ante mí, duele tanto el alma con la misma que te he amado.
Sólo Dios es testigo de este inmenso amor que te profeso y lo inmaduro del mismo para suplir tus necesidades... Si culpable fui, pido perdón a Dios y que un milagro obre en mi vida para que las cosas no lleguen a su fin, pero sobre todo lo humano esta Dios con su infinita misericordia y la voluntad del hombre es quebrantada por la de Dios.
¿por qué?... Y mil veces lo diría, pero hoy no, sé que mi agravio es grande y no vale mi llanto y mi dolor para hacer que mi hogar funcione sólo la voluntad de él... Y la de Dios.
A veces creemos que lo hemos dado todo por una relación y nos confiamos demasiado y surgen los imprevistos para los cuales no estamos preparados, si hoy te sientes seguro reacciona y lucha un poco más para evitar ese odiado fin
Colaboración de
Ibeth Cuellar
Colombia
