Ahora estoy sintiendo dolor, temor de lo que pueda pasar mañana, teniendo cada parte de mi persona destruida, de mi interior devastado, parece que se comen mi ser, mi fe, mi estructura, las lágrimas brotan, mi imaginación crea lo peor que podría pasar, lo peor que podría sentir hacia aquella persona. ¡Dios! No debería creer en las personas y sin embargo, lo hago.
Cada parte de mi ser no debería sentir, yo debería de mandar a los sentimientos y no puedo, no me dejan, no se puede. Maldición, ahora me duele el pecho ¿sin respirar? No solo estoy cansado, cansado de esta fría humanidad, que no sienten, que engañan, que mienten, que solo me hacen sufrir, el más cercano es mi enemigo, el más lejano solo me apoya con gritos.
No puedo seguir así, no puedo estar bien pero eso nadie lo nota, nadie lo toma en cuenta porque yo soy un cero a la izquierda para ellos, solo soy a quien acuden por ayuda y no porque importe, a quien acuden porque algo les falta y no porque yo necesite ayuda. Muero por dentro, me quemo, lo notan, no creo. Solo las personas pueden ver lo que quieren, ellos ven su bien, yo veo su bien, pero no el mío.
Odio sentirme así, odio tener que estar ahí para quien sea y que esa persona nunca este ahí para mí, me pueden quitar todo, pero me lo devolverían, tal vez sonreiré, ¿por ellos? Para que se sientan satisfechos, ya nadie se sienta a mi lado, nadie está para mí, todos se han ido, me quedo con nada, me quedo solo, me siento abandonado por los idiotas hipócritas, pero ¿me lo merezco? No lo sé, ¿debería de saberlo? Creo que ahora solo me queda una cosa por hacer, algo que no quería, pero al menos eso funcionará, nadie lo notará: ahora sé que debo fingir.
Solo hay que creer o dejar de creer, solo tienes que pensar que las cosas cambiarán y cuando cambien, sentirás la necesidad de dejar de fingir.
Colaboración de Sebastián, J, Lit
México
