Ser prodigioso, que premió virtuoso mis más tristes días,
Llegaste a desplazarlos y los enviaste al infinito,
Trayendo luz y alegría a todos mis días,
Niño lindo de manos generosas,
Tu amor no conoce de mesuras,
Extraes de mí lo mejor,
Ojos grandes de mirada adormilada,
Sonrisa auténtica y llena de nobleza,
De corazón afable e incontables expresiones de amor,
Siempre tan dispuesto a dar, a hacer reír y a aplaudir,
A leer los pasos, porque nada escapa a tus sentidos,
Tus detalles están siempre ahí, tan acertados y precisos,
Recuerdo cuando te abrazabas a mi cintura,
Ahora te abrazas a mi cuello con fuerza
Ahora que ya no puedo alzarte
Tú me elevas alto con tus gestos llenos de dulzura.
