Destino, cruento encuentro, cruenta salida.
Ojos cerrados. Tu risa y la mía.
Esa figura que se aleja, que se deja corromper en la imagen de la memoria. De toda esa piel. Tu risa y la mía.
Tu cuerpo perdido en la sangre de mis días, en palabras secretas y cantos irreales. Tu mundo sentido en mi mundo, escribiendo utopías en montañas de gloria.
Para nosotros.
El destino...
Colaboración de
Superlogica
Argentina
