Miro, miro la vida que Dios nos ha dado y le doy gracias, muchas gracias a él por ese gran obsequio que nos ha brindado.
Miro, miro cada uno de los sentidos que por su gracia disfrutamos oído, tacto, gusto, visión y olfato y me doy cuenta de esos sentidos maravillosos de los cuales él nos ha dotado.
Miro, miro el cielo con su bella luna, con sus estrellas, con el gran astro sol y con sus nubes de algodón techo hermoso que nos cobija dándonos idea de su misericordia por nosotros cada día.
Miro, miro la amistad de hombres y mujeres compartir continuo y de ayuda mutua que aunque a veces se llene de grandes penurias son en fin esas circunstancias las que nos hacen proseguir con gran ventura ese camino grandioso de la vida.
Miro, miro el campo lleno de flores, de árboles donde nos desarrollamos como gente laboriosa y llena de una esperanza sin igual y veo que es un lugar muy especial.
Miro, miro la tierra destino seguro donde regresaremos un día sin marcha atrás cuando en polvo nos convirtamos por mandato de nuestro padre celestial.
Miro, miro la vida que Dios nos ha dado y le doy gracias, muchas gracias
a él por ese gran obsequio que nos ha brindado.
Colaboración de
Migcel
Venezuela
