Mar tranquilo engañoso
coqueteas con mi candidez,
escondes audazmente tu bravura
y me embistes con la gélidas de un carámbano
olas embravecidas me arrollan,
una y otra y otra y otra vez
yo, desprevenida y confiada
en tu aparente serenidad.
Asustada y confundida, extrañando
esas olas bamboleantes, que recorrían
mi cuerpo con su ondulante andar
en un mar tranquilo y sereno.
Ahora mar turbulento, mareas altas
y oleajes furiosos me embisten sin piedad
destruyeron mi confianza
en ese mar de apariencia tranquila
pero con una furia indómita llena de frivolidad.
Colaboración de María Centeno
Nicaragua
