Tus suaves guantes
rozaron la superficie de mi faz,
sentía en lo más profundo ardores,
deseo irrefrenable y paz.
Éramos dos extraños
que un día se conocieron,
el tiempo fue pasando
y hasta ahora juntos se perdieron
entre la inmensidad del verde mundo
y el pequeño espacio entre sus años.
Colaboración Anónimo
España
