Crepúsculo, días grises.
He transitado largo camino,
en esta ruta de mi destino,
días ilusos, de desconcierto,
días de luto como de muerto,
Pero ahí voy, caminando a gatas,
con este dolor que suave mata,
sueños truncados yo voy tejiendo,
y gradualmente me voy muriendo.
Porque cada día que amanece,
es una congoja la que aparece,
ansiase hubieran noches eternas,
y no ver la luz de estas lucernas.
Es la autocracia de mi trabajo,
es la desgracia de estar abajo,
en esta tierra llena de repudio,
donde me alisto para el preludio.
Más yo quisiera que fuese ahora,
cuando me invada la luz de aurora,
que irradiase esta mi oscuridad,
la que he cubierto con vanidad.
Más no he podido pues ocultar,
la soledad que he de mostrar,
cada momento que aun convivo,
con los que dicen ser mis amigos.
Por mil inviernos he transitado,
por mil amores sin haber amado,
y voy luchado contra el dolor,
buscando eso “dícese amor”.
Y a veces aun suelo preguntarme,
¿Hasta cuándo has de encontrarme?
que ha pasado cupido amigo,
que está tu flecha no da conmigo.
He conocido tantas mujeres,
blancas, morenas, que lindos seres,
y nunca ha latido mi corazón,
con esperanzas de una ilusión.
¿Será que aun debo esperar?,
por la mujer que haga explotar,
este volcán de sentimientos,
¿esta alma ceñida de sufrimientos?
¿Podrás tú amada mía, linda morena?
Quitar de mi alma cuán grande pena,
dime que me amas con gran dulzura,
para ser cuerdo de mi locura.
Colaboración de Leolito
Nicaragua
