Ya se encendieron las luces
y la luna en soledad
al igual que las estrellas
se ocultaran tras el mar.
Largo, largo es el camino
y al volver la vista atrás,
veo que el tiempo ya pasado
por pasado ya nunca volverá.
Todo queda en la memoria
el tiempo sobre mi humanidad,
voy en busca de mi muerte
que no sé por dónde andará.
Pocos sueños me quedan
sueños que tal vez despertarán;
mis versos quieren ver la luz
cansados de tanta oscuridad.
Cuántas primaveras ya pasaron
cuántas me quedarán por pasar,
cuántos besos en tantos labios
y yo que nunca he aprendido a amar.
En tránsito por este mundo
una huella queriendo dejar,
mi corazón con cansinos latidos
aun no sabe dónde ha de parar.
Y mientras camino y camino
y entre tanto caminar
las estrellas se apagan
distantes más allá del mar.
Colaboración de Jorge Amarillo
Argentina
