La dicha que más atesoro fue haberte conocido, recuerdo que fuiste tú quien me brindó ternura, compañía y tantos momentos de alegría, que por un instante me olvidé que la soledad siempre fue mi eterna compañera.
Todo comenzó el día en el que te vi por primera vez, en ese preciso momento surgió en mí el enorme deseo de conocerte, algo inexplicable me acercó hacia ti y sin darme cuenta, la plática surgió entre nosotros, y desde entonces esté amor creció en mí.
Todas esas horas a tu lado, ahora forman parte esencial en mi vida, porque tú me motivaste con pequeños detalles que le dieron sentido y valor a mi existencia.
Gracias por ser así y por regalarme lo mejor de ti.
Colaboración de Janeth
México
