Ahora en un sacrificio de amor; me ahogaré en el más doloroso de los silencios mientras te digo adiós... Ya una vez te dije también en silencio millones de sentimientos que guardé en un hasta luego, miles de palabras, cientos de besos y caricias... Y hoy, hoy te digo adiós.
Adiós; porque te amo sin reservas, de esa forma en que solo a ti he amado aun sabiendo que tu no tenias espacio en tu esencia para mí.
Adiós; porque el inmenso dolor de perderte jamás será tan grande como aquel de ser testigo de tu vida sin mi. Adiós; porque la locura con que te amo es fácilmente corruptible y a tu lado se tornará en ráfaga de amargura por los celos de que me seas ajeno.
Adiós; porque dentro de tan impetuoso amor me invade el temor de que mi corazón esta vez no pueda soportar tanto dolor. Adiós; adiós hasta que adiós ya no signifique nada. Adiós; hasta que el dolor parezca un sueño. Adiós; mil veces adiós para ignorar el preciso momento del adiós verdadero. Adiós; mientras ruego por piedad de mi creador para no sufrir.
Adiós; mientras el herido corazón suplica que te quedes, mientras suplica que el mundo gire tan rápido que mientras me despido, tú vuelvas y no te vayas para no extrañarte. Adiós; adiós en silencio porque te amo y ver que no te importa mi despedida me duele solo a mí.
Adiós en silencio porque guardo la esperanza de que no te alejes.
Adiós en silencio porque siempre te amaré...
Colaboración de
Prisilla Ruiz
México
