Amé en tu alma
mi propio reflejo.
Yo era Narciso
y tú eras mi espejo.
Soñé en tus aguas
absurdas delicias:
Junto a tu estela,
mis propias caricias.
Hoy en tus ojos
no he hallado el espejo.
Ya ni recuerdo
mi amado reflejo.
Colaboración de Eliana Benítez
Uruguay
