Madre yo tengo sustito,
sustito a la oscuridad,
pero si me cantaras,
tendría gran claridad.
Madre me duele un dedito
me hice un ¡ Ay!,¡Ay!,¡Ay!
y tus benditas manitas,
me hicieron ¡Na! ¡nay! ¡na! ¡nay!
No comprendo yo mis tareas,
no sé aún mi lección,
pero siempre tú me ayudas,
con esmero y devoción.
Madre, tengo una gran pena,
muy dentro del corazón,
se me parte el alma entera,
por culpa de una pasión.
Las palabras que me consuelan,
son pródigas en ternura,
y mis penas se van muriendo,
cuando llega tu dulzura.
Por eso le ruego al cielo,
tenerte siempre mamita,
y por todo lo que me has dado,
que seas por Dios bendita.
Felicidades en este día tan hermoso.
10 de mayo del 2009
Colaboración de Sexto Meridio
Chile
