Presencia divina que llena de color,
con egida de mi alma cuidare
tu frágil pensamiento firmemente
en lo irónico del amor puro.
Contemplo el amanecer sujeto
en tu cuerpo, libre de mis instintos,
aliadas palabras solo para ti,
irrefrenables caricias únicas.
En un acto profundo de inmortales,
desata una odisea sin duda
vientos de sueños susurran al oído
seductora mirada angelical.
Colaboración de Diana Estévez
Colombia
