Llegaste a mi vida en un momento de gran soledad, llegaste cuando mas te necesitaba, cuando yo pensaba que no existía ese ser que supiera valorar mis sentimientos y mi corazón.
Yo siempre entregaba todo mi corazón en una relación y lo entregaba en aquella persona, entregaba todo de mí; pero aquella persona me decía que me quería y al final tan solo eran palabras, rasgaban y rompían mi corazón, y al final siempre terminaba con una gran y profunda herida en el.
Mi corazón estaba tan maltratado que llegó a cerrar puertas y ventanas y no volver a creer en el amor, pero llegaste a sanar aquellas heridas, llegaste a abrir las puertas, ventanas y a decirme “vuelve a creer”.
Yo sé que Dios me creó para amar y me ha dado una hermosa niña para que esto suceda y pueda hacerla muy feliz.
Cuando pienso en ti mi corazón pronuncia tu nombre, cuando mis ojos te ven lloran de alegría y mi corazón te dice:
Te amo.
Gracias por hacerme tan feliz en aquellos días.
Este fue como una carta que le escribí a una novia que tuve a la que amé mucho y que en estos momentos no he podido olvidar; una mañana cuando me desperté, ella se llama Lina Moreno y se lo dediqué alguna vez.
Colaboración de
Juan David Romero Manrrique
Colombia
