Mi mente conseguirá ser
ese céfiro que de un suspiro te aparte.
Ese que te lleve a la más bonita costa,
y te deje allí.
No me busques entre lo bello,
hace tiempo que me fui.
Tampoco en la tormenta,
ya disipé mis nubes.
Tal vez en la ventolina
te hablarán de mí, y dirán:
“Ella está con la brisa,
esa que fue ráfaga por ti,
pero ya no.
Ahora sopla sobre sus tierras,
otro viento no quiere ser.
Su mente ha conseguido ser
ese céfiro que de un suspiro
por fin te ha apartado”.
Colaboración de Lyriah
España
