Currucucú Currucucú, hay dos palomitas en una ramita de árbol,
una se parece mucho a ti y una a mí,
se acercan para rozar sus alitas y juntar sus piquitos, para darse besitos bajo el Sol ocultándose en el horizonte.
Currucucú, canta una, Currucucú, canto esta canción para ti,
sube más alto palomita no te apartes de mí,
Currucucú yo estoy contigo, no me alejaré jamás.
Dos palomitas separadas, canta una arrullando,
ella desea volver el tiempo atrás para encontrarte en esa ramita,
está pensando en lo que faltó para recuperar tus alitas.
El pechito de una paloma tiembla,
a su silbido le hace falta tu amor,
sin embargo su Currucucú nunca te olvida,
currucucú yo siempre estaré contigo, no te olvidaré jamás.
Este también es un poema dedicado a mi exnovia, hemos decidido darnos un tiempo. Las dos palomitas somos ella y yo, el escrito que evoca el sonido onomatopéyico, es el canto de las aves, es una manera de utilizar una serie de sonidos pero que al final les doy significación con palabras. Recuerda que las palomas en la realidad son seres no dotados del habla, yo les doy esa connotación animada que son características de un humano.
Colaboración de Moisés David Gámez Montenegro
Nicaragua
