Ella me busca, yo la encuentro,
ella me espera, yo desespero,
ella me persigue en mis sueños,
yo sueño con ella cada día,
con los ojos abiertos, y el corazón revuelto
ella parece ser la única salida,
y yo deseo salir.
Antes de que sea demasiado tarde,
cansado y con zozobra,
se me ocurre una noche tardía,
cerca de ella,
con claveles negros,
y velas lúgubres,
con un cielo estrellado de sangre,
y un sueño roto más allá de la Luna llena.
Pienso en ese más allá,
en encontrarme en la podredumbre de sus brazos,
con su mirada de hielo,
y sus manos de azufre.
Mi alma vuela entre ilusiones pasadas,
busca miradas cálidas,
en los ojos de la humanidad,
sonrisas de alegría en un mundo lleno de lágrimas.
Yo, solo deseo estar junto a ella,
esa dama que calma todos mis males,
esa dama que comprende y entiende,
pero que no perdona,
esa dama que jamás,
me dejará salir de la nada,
busco sus brazos con desespero,
yo sólo espero llegar a ella,
a las mágicas manos, de la muerte.
Colaboración de Izq
Colombia
