Circula nuestro tiempo por cada centímetro de esta habitación tan ruidosa, tan fuerte brilla que no me deja acurrucarme en la oscuridad, no me deja dormir, la ansiedad toca la puerta anunciando que va llegando el sol y tocara seguir viviendo, quisiera montar el pasado y quedarme ahí para siempre, pero sólo hay camino hacia adelante, alrededor la ingratitud de una melodía me arrulla y me tranquiliza.
Mientras la soledad se dispone a envolverme en sus brazos y me embriaga con su aliento tibio mareando mis sentidos, dejándome con sueño pero sin lograr conciliarlo, por fin, logro cerrar los ojos, pero llega la mañana es hora de levantarme, ponerme mi mejor sonrisa y seguir adelante aunque muera por volver.
Colaboración de Sidney
Bolivia
