En un corazón bondadoso;
lágrimas están escondidas;
si su mirada es dolorosa;
por sonrisas son cambiadas.
Una luz que llora rayos de sonrisa;
la amargura que oculta deprisa;
quien es como mi madre divina;
yo por ella daría mi vida.
Una luz que se esconde en la hoguera;
sonrisas fingidas de la más bella;
bella madre al dolor es ceguera;
ciega para no ver quien la humilla.
Es ella mi madre querida;
que olvida rencores adolorida;
y con esa sonrisa fingida;
por sus hijos ya no está afligida.
Ese muy escondido dolor;
nadie en el mundo lo puede hallar;
sin cesar derrama amor;
amor de madre que se obliga a callar.
De aquellas sonrisas fingidas;
la verdad no me puede contar;
mártir de tristezas afligidas;
de mi madre no puede encontrar.
Si alguien supiera esa verdad;
no me lo oculten jamás;
en ella se origina enfermedad;
en mi madre que yo amo más.
Hay muchas veces que a una madre no se le puede ver llorar, con sólo el hecho de que sus hijos no se sientan igual. Escribí este poema a mi madre querida por alguna vez que la vi llorar por crueldad de este mundo soportando el peso de la familia y sin quejarse, por ese hecho muy angustiado e inspirado declame esto en pleno día de las madres y en público a mi querida mamá. Os quiero decir que el llanto de una madre se paga muy caro, y colaboro con este poema porque muchas veces se ha vivido.
Colaboración de William-Bolivia
Bolivia
