Ayer me dijiste
otro año más de su ausencia,
qué triste vivir sin su presencia,
que la lluvia te puso más triste
de lo que estabas.
Yo te dije lo que para mí la lluvia es:
tengo ángeles que me esperan en el cielo,
mi dios me ve desde el cielo,
la lluvia viene del cielo.
Y levanto mi cara al cielo
para sentir sus caricias
como se deslizan
por el cuello
hasta mis hombros.
Se vuelve unidad con mi ser
en un gran abrazo
que me arropa con frescura,
y me da la esperanza
de así, poder acariciar a quien amo,
a través de la lluvia o del aire
porque todo se vuelve caricia
cuando se siente el amor.
por eso mi lluvia y tu lluvia
son caricias de dios
y los ángeles,
sólo hace falta sentir el amor.
Colaboración de Rosgamar
México
