Cuando tu alma esté cansada
ya sin ganas de seguir,
cuando lágrimas amargas
dejen ver ese sufrir,
pide tregua a tus lamentos
y un minuto a tu gemir,
mira hacia el cielo un momento,
algo bueno ha de surgir.
Cuando sientas que en tu vida
todo lo hecho en vano fue,
cuando te hagan una herida
y que el mundo sea tu juez,
no hagas caso a sus injurias
ya darán cuentas después,
ponle fin a tus penurias,
vuelve a cantar otra vez.
Sé que vienes agotado
y no puedes continuar,
que de tanto que has llorado
se ha secado el manantial,
mas Jesús no te ha olvidado
y hoy te dice una vez más,
ven a mí si estás cansado,
ven conmigo a reposar.
Él sabe que es imposible
caminar sin tropezar,
sabe bien que ahora sonríes
y mañana has de llorar,
si hasta él mismo lo hizo antes
tu llanto sabrá apreciar,
son tus lágrimas diamantes
con que adornará su altar.
Tal vez sientas mil espinas
en tus pies al caminar,
tanto, tanto te lastiman
que hasta piensas renunciar,
las espinas que tú sientes
no se pueden comparar,
con las que hirieron la frente
de Jesús, no llores más.
Colaboración de A. Rafael German
México
