Tus inquietos movimientos me despertaron
tu impaciencia turbo mi alma,
tus ojos con tristeza me miraron
con lágrimas, en señal de alarma.
Te veo, puedo oír tus pensamientos
sigues esperando... Verlo pasar, admirarlo
descubrí ya tus ocultos sentimientos,
seguir soñando, aunque sin poder tocarlo.
Te he escuchado clamar de día y de noche
tu voz decir su nombre es un tormento,
te suplico, ya no escuchar ningún reproche
que me haga dudar de mi juramento.
Eres tu quien guarda anhelos, recuerdos…
Pero aunque yo quisiera rendirte obediencia
no debo fallar a mis actuales acuerdos,
¡sobre el deseo debe dominar la conciencia!
Se valiente, corazón destrozado
deja de llorar, de exigir una respuesta,
a mi cuerpo que hoy cae agotado
de sólo escuchar, tus palabras funestas.
Observa, su clara indiferencia
admira, que él no te puede amar,
¡deja de convertir tu deseo en mi penitencia!
¡Sus besos y caricias dejan de implorar!
Vuelve a mí, a ser lo un día, él quiso
hagamos que vuelva tu ímpetu,
no me abandones, igual que él lo hizo
traigamos de vuelta mi espíritu.
Corazón perturbado, sigue latiendo
que ya no te queme la herida,
tu amargura y dolor, yo lo comprendo
pero es momento de buscar la salida.
Se valiente, corazón desolado
o intentare de mi pecho arrancarte,
así olvidar al ingrato amado
que con pasión pudo marcarte.
Colaboración de Zyna
México
