En el silencio te dije que te quería
y en silencio observaste inquieta;
eres frenesí y anhelo
susurros o aplausos de lirio.
En el silencio éramos caníbales,
y en el silencio de nuestros silencios
mareas incomprensibles,
tal vez bestias dóciles.
En silencio besé tus labios fríos,
la besé tantas veces
saciando corrientes de ríos.
Eres de la tierra del fuego
eres de la tierra del viento
eres silbido y esperanza
eres promesa y silencio,
nostalgia voluptuosa.
Tu silencio es mi silencio
en el silencio te dije que te amaba
y en silencio abriste tus alas
suaves arrulladores;
mujer déjame un potril del silencio
el viento golpea fuerte,
golpea desmoronando terquedades,
tus cálidos revisten muerte
no te marches con este,
huraña pordiosera.
En silencio bebí tus fragancias
y en nuestros silencios éramos amantes,
amantes confidentes.
Mujer no te marches,
déjame tu alma silenciosamente
pero,
no te marches con ella,
hojarasca de otoño.
Lima, diciembre 2012.
Colaboración de Kanley Picharu Seonaya
Perú
