Anoche al despedirte de mí,
tu voz y tu rostro se quedaron conmigo.
me hicieron compañía en mi caminata de media noche
y de alguna manera me abrigaste de esa noche fría…
Estuviste conmigo, segundo a segundo
no necesité, tocarte, ni mirarte para sentirte cerca,
entraste a mi hogar y te metiste en mi cama
y como por arte de magia en mi sueño tú ya estabas…
Recorrías mi cuerpo y me embriagabas de pasión
tus labios quemaban mi piel y las caricias de tu manos me hacían volar,
era un sueño tan real que no quise despertar.
Y me llegó la mañana y aún sentía tu presencia
el rocío matinal exprimía de las flores su dulce aroma y de la tierra su olor inconfundible,
pero ni esas flores y ni la tierra mojada
pudieron borrar tu aroma exquisito, impregnado en mi piel.
Colaboración de Nozaroc
México
