Necesito encontrar un espacio pequeño,
en donde quepa tu alma,
y donde quepa la mía,
en donde nadie nos toque,
en donde nadie te toque.
Donde sea el espacio un pensar relativo,
donde no importe nadie,
más que tu amor y el mío,
más que las noches serenas,
más que nuestro llanto y mi niño.
Donde nadie nos vea,
para dañar nuestro encuentro,
para que sea sereno ese espacio vacío,
que llenará nuestras almas,
que llenará nuestro niño.
Y llegará a nuestro encuentro,
el contemplar relativo.
Porque no vale nada,
porque no vale nadie,
porque sólo tu encanto,
es el sentir pensativo.
Y los latidos pequeños,
nuestro pequeño suspiro,
es la verdad que nos une,
nuestro pequeño cariño.
Y espero sereno,
sus manitas pequeñas,
esos ojos que lindos,
son tus ojos que rezan.
Donde no quedan huellas,
del pasado que obliga,
a saber que no he sido,
lo que quieres pequeña,
y que no fui del encanto,
tu segura certeza,
pero sé que el latido
que te brota del alma,
es mi calma segura
y mi pequeña belleza.
Colaboración de Yader Jill
Nicaragua
