Más de un día triste, siempre una sonrisa,
la lluvia ilumina con cálidos contrastes,
emergentes ideas y siempre mis buenos acompañantes,
una melodía, infinitas historias y la suave brisa.
Cada gota es un latir más de mi impaciente corazón,
el ámbar de los vidrios me sobrecogen como a un hijo,
las ramas de los arboles tan altos que aclaman a mi razón,
siempre con una gran calma y mi profunda imaginación.
Veo pasar los días, las noches sin estrellas son más vacías
y el viento sin silencio a arrastras es solo un silbido,
el pequeño niño llora esperando un calor que le guarde.
Veo el mundo marchitarse y todos perdiendo la cabeza,
veo cada detalle pero no le retengo, realmente no interesa,
pequeños animales crio en mi ventana,
pequeñas praderas oculto debajo de mi cama.
Estas pequeñas sombras son solo mis amigos que vienen de visita,
me cuentan las historias que enajenados por la humanidad
nos es penado olvidar o simplemente ignorar,
se tienen que ir ahora y me dejan este mismo día.
Tan triste es este día, las gotas palpitando tan agitado,
tan triste es este el último día, mis amigos me han invitado,
es hora pues, la sombra sobre el mundo está por ahogarles,
es extraño pero es momento de olvidarles.
Mañana será un día feliz, hoy acaba el otoño,
el invierno siempre me hace sonreír,
las personas se unen para sobrevivir.
Colaboración de F. Aliyeri
México
