¿Por qué será que te quiero tanto?
Que a tus caprichos accedo,
y mi genio intolerante,
se subyuga y te tolera.
Oh, Hanna, qué le hiciste a este corazón,
que a veces dejarte quisiera,
y marcharme prontamente,
sacudirme de encima tu embrujo,
transformado en aroma, piel y cabellos.
¿Por qué será que te quiero tanto?
Que tu presencia requiero,
como el aire que respiro,
o el agua que me refresca.
Oh, muchacha transgresora,
de risa pronta y lenguaje irreverente,
pero dulce en tus afectos como una fruta madura,
que dejas que mis manos se sacien en las más tiernas caricias.
Colaboración de Mefistófeles
Argentina
