Hoy quiero hacer una acusación.
Quiero acusarla a usted, sí, a usted,
por ser la culpable de este insomnio loco,
de este insomnio de amor.
Acusarla de hurto,
pues fue usted, hermosa dama,
la que se apoderó de este corazón,
que ahora sólo late al verla,
al sentirla suya, sólo suya.
Acusarla de ser la culpable de todas mis sonrisas,
y acusarla de mi absoluta felicidad.
Acusarla y condenarla, o condenarnos, a ser uno solo.
Condenarnos a amarnos sin importar ni más,
ser una muestra innata, de lo que es un amor real.
¡TE AMO, JOHANNA GARCÍA!
Colaboración de DH
Colombia
