Pensando en la devastada luna que has dejado sobre mi cabeza, escribo con lágrimas de tristeza.
Tratando de entender porque todo el amor se ha convertido en una guerra sin fin donde nuestras mentes y corazones sólo piensan en ganar, pero es ahí donde me pregunto ¿ganar qué? ya no veo tus caricias reflejadas en mí y tus besos se han esfumado como la espuma, tus miradas han cambiado de sentir, y siento que tu corazón ya no late por mí.
Tal vez ahora entiendo porque cada una de estas cosas se ha alejado de mí, y es que has encontrado un mejor puerto para soltar tus sueños y anhelos y así verlos realizar sin que mi presencia te moleste el pensamiento en cada instante.
Ya sólo quedan los recuerdos de un amor que fue de novela pero que en esta ocasión no terminó triunfando, un amor que en los momentos más trágicos y difíciles se convirtió en una fe mutua. Todo ha llegado a su fin y las hojas han terminado de caer en su totalidad, tranquilízate porque el monstruo de mi alma no regresará a tu pensar. Que descanse en paz un amor que nació de la inocencia y murió en la culpabilidad.
Colaboración de Oscar Suarez
Colombia
