Estoy aquí pensando nuevamente en ti, se me hizo un vicio, vivir con tu recuerdo. No te puedo sacar de mi mente, ni de mi alma, ni de mi piel. De hecho no sé cómo hacerle, pues te llevo en cada gota de mi sangre. Mis brazos reclaman tú presencia, mi piel extraña tus caricias y tus besos que recorrían todo mi cuerpo. Mi oído extraña tu voz, diciendo en voz baja, ¡te amo!
No entiendo como aún me duele tanto tú recuerdo, veo una pareja de enamorados pasear juntos y tengo la necesidad de tenerte a mi lado. Me pregunto, ¿porque a mí? Sí, yo me entregue al amor con todo.
Cuando escucho música me pasa lo mismo, mi mente viaja hacía a ti, entro en un mundo donde sólo existes tú, en el que eres inalcanzable. Sé que estás con un nuevo amor, pero déjame decirte que ella no te amará jamás como yo te amo, y me da coraje que tú no te des cuenta. A veces quiero pensar que estás alcoholizado y eso no te permite ver bien la realidad. Sueño con que un día estés consciente y digas: “¡Es a ti a quien amo! Doce años de mi vida, sí, doce años pase a tú lado, y fueron los más maravillosos”. Pasaría aún más si Dios me concediera mil años más.
Recuerdo cuando por azares del destino nos encontramos, fue algo especial que en ese instante nos flechamos con una mirada. ¿Acaso se equivocó Cupido? No lo sé, y si se equivocó, conocerte ha sido el mejor error de Cupido en mi vida. Hoy, día de los enamorados, sólo deseo que esa persona que tú has elegido sólo te haga feliz. Y aunque no estés a mi lado, mi consuelo es tu dulce recuerdo.
Con mucho cariño, para el amor de mi vida.
Colaboración de Pris
México
