Bajo la lluvia de enero,
se ahogan los corazones descalzos de amor.
Hace frío,
las calles están vacías,
solamente las farolas a media noche,
guardan su luz tras los cristales
que lagrimean ausencias
de los amores de verano.
A lo lejos, muy a lo lejos,
un semáforo hace guiños
dando paso a la soledad
para que se pierda
en los caminos del olvido.
Brillos en las ventanas
abren destellos al cielo copado de nubes
a punto de llorar
sobre los corazones solitarios.
Entre la soledad,
se escucha una guitarra
que canta nostalgias
de un viejo amor
en manos de un anciano,
tras los cristales de su habitación
donde los recuerdos del ayer
pintan las paredes blancas.
La guitarra calla, duerme,
y la noche muere con un rayo lejano
que grita una luz de esperanza,
mientras el sol incipiente
tatúa las nubes de amarillo rosáceo,
que secará la lluvia de enero…
Colaboración de Elgagu
España
