Béseme con los labios de su boca,
con sus labios que saben a miel;
que se funden con los míos apenas me rozan
sentimiento que está a flor de piel.
Béseme con sus labios provocativos
fluyen como arroyos entre los míos.
Su paladar es pura dulzura,
que me lleva a la locura.
¡Todo lo referente a él es deseable,
pasión ardiente y, a la vez, tan suave!
Sus expresiones de cariño
son mejores que el vino.
Sus ojos son como el mismo panal,
nardo y azafrán.
Son un paraíso de los frutos más selectos
que, al verlos, me detengo a mirarlos lento.
¿Dónde estabas, que no te encontraba?
Colaboración de Cathe
Venezuela
