El lunes cuando te vi me vinieron deseos de besarte,
tú no te enteraste por eso ni te lo imaginas,
¡qué deseos de besarte tenía!, y sin embargo, no lo hice
¿por qué me contuve? ¿por qué no te abordé?
Sé que tú no te hubieras opuesto y sin embargo ¿por qué no lo hice?
Hoy es miércoles y la frustración que siento me ahoga,
no importa que más tarde, en aquel día, te besara y no sólo tus labios;
tampoco importa que el martes lo hiciera,
¡nada importa porque esos son otros besos!
Más ese beso del lunes aún está dentro de mí, mordiéndome en su agonía,
reprochándome por qué no le dejé vivir su destino,
no queriendo morir en el olvido,
golpeando y gritándome su dolor y frustración de no haber visto la luz
y en ese instante haber cumplido su misión,
abriéndose paso entre tus labios hasta lo más profundo de tu ser,
apoderándose de tus sentidos
e intentando en una desesperada y loca aventura
comunicarte ese mensaje pleno de sensaciones únicas e irrepetibles
que sólo un beso apasionado puede transmitir.
Colaboración de Ante Kastela
Uruguay
