Desde que te conocí, desde aquel 18 de septiembre cuando pude ver por primera vez tu perfecta apariencia que reflejaba timidez y a la vez seguridad, quedé totalmente enamorada; pensé que haberte visto era una simple coincidencia, una de esas casualidades que uno guarda eternamente en su corazón. Pasados unos meses fui al primer día de cursillo en donde por un instante me quedé sumergida en mis sentimientos, quedé sumamente confusa y feliz a la vez porque te vi, fue ahí cuando decidí hablarte, después de unos días de no dejar de observarte me dije a mi misma que no soportaría el hecho de vivir sin ti. Fue verte y sentir que te había extrañado durante toda mi vida.
A la medida en que te iba conociendo me iba enamorando más y más, todo en lo absoluto me gustaba de ti, tu profunda mirada de ojos negros, tus anchas cejas, tu nariz tan varonil, tus labios pronunciados; cada historia, anécdota o ideales que compartías me resultaban del todo apasionantes. Cuando estaba contigo sentía que nada podía ser mejor, pero tú, mi perfecto impredecible simplemente, venías y lo mejorabas todo aún más.
Con el correr de meses experimenté contigo la magia de abrazos y cuando nos dimos el primer beso fue mil, tal vez cien mil veces mejor de lo que esperaba; la lluvia mojaba suavemente nuestros rostros mientras tú te acercabas y rozabas mis labios, el beso duró apenas unos segundos sin embargo ese momento será eterno. Eras como de otra época, como si fueras a pedir mi mano y me invitaras a bailar música clásica; eras un fugitivo de una carta de amor tierna e inocente, simplemente singular y perfecta a tu manera.
Por escuchar a terceros y dejarme llevar por opiniones estúpidas nos perdimos y mi más grande temor se había hecho suceso; otra persona había descubierto cuan genial era mi persona favorita y te perdí. Cada lugar a donde iba me recordaba a ti, cada película de amor, cada palabra que escuchaba... pensaba que si salía de tus labios sonaría mejor. Fue ahí cuando me hundí en lo más profundo, no tenías ganas de nada, no quería ponerme ideales en la vida, ¿para qué? si tú no estarías allí para verme crecer.
Poco a poco con tus canciones y recuerdos fui mejorando, de vez en cuando me prometo a mí misma dejar de pensarte, ¿pero como lo hago? Si cada mañana son nuestras canciones las que me permiten continuar y el amor que siento por ti es lo que me mantiene humana. Te amo.
Estás rondando en mi cabeza...
Colaboración de Chica Azul
Paraguay
