Sus ojos, sus ojos son lo que más extraño. Sus ojos guiados por su mirada y mirándome fijamente, eso es lo que anhelo. También su voz, sus risas, sus insultos, sí, necesito que me desprecie un poco como hacía antes para sentirme yo, esa era su forma de expresar “cariño”, si lo podemos llamar así. Porque desde que dejé la tierra del flamenco y la Alhambra la comunicación se fue desgastando hasta perderse. ¿Por qué? ¿Por qué no quisiste hacer un esfuerzo para mantenerla? Creía que algo te importaba aunque fuera poco.
Nunca fuiste muy expresivo, pero pensé que conmigo era diferente. Ingenua fui... Puede que te hayas dado cuenta, que te haya invadido el miedo y hayas cortado todo lazo que te unía a mí para olvidar. Otra posibilidad es que no correspondiese, que te dieses cuenta y no fueran los mismos sentimientos hacia mí. No sé, creo que nunca lo sabré, pero pensaba que esto sí era diferente, pensaba que de verdad sentías algo, parecía, tuve esperanzas: mi error.
Dedicado a una persona especial para mí.
Colaboración de Verónica García
Chile
