Tengo miedo de perderte,
de que un día de estos se rompan las amarras
y te arrastre esa deriva tumultuosa y traicionera.
Miedo que no es sinónimo de cobardía,
sino de impotencia al no poder manejar los tiempos, ni el timón del destino.
Miedo de esa obscuridad que está allí,
siempre amenazante con extinguir la luz,
miedo que en cualquier momento esa mano accione su dedo ejecutor,
miedo porque te quiero y la angustia me paraliza,
porque no puedo hacer nada,
nada más que aferrarme a tu vida,
nada más que decirte que te quiero.
Colaboración de Ante Kastela
Uruguay
