Mírame inerte
gélida, dormida
pensar que en ti vi
al hombre de mi vida,
pase mil noches
con sus mil días
de terribles torturas
sola y perdida.
Es tu culpa me decías
que lo merecía,
fuiste odio, locura, ira
llegue a sentir que era
culpa mía.
Varias veces emprendí mi partida
de rodillas me pedias
no te vayas mi vida
las lágrimas en tus ojos
me enternecían
pensaba tal vez
la culpa es mía
soñaba que cambiarias,
seguiste mancillando mi cuerpo
con furia incontenida.
Mírame aquí estoy
pálida, tendida
rodeada de rosas, cláveles y siempre vivas.
Colaboración de Patricia Del Carmen Arce
Argentina
