Recuerdo el encuentro de tus ojos con los míos,
tu sonrisa perdida alrededor de mi silencio
y mi aflicción.
Que amarga agonía es saberte cerca sin que sepas
que existo y sin embargo, no lo sabes, pero me construyes
y renuevas cada día a través de tu sonrisa que no es
perfecta, pero que yo le he concedido ese don inmutable
y eterno.
A través del tiempo, veo correr las horas como un
tormento eterno, un grito desesperado que únicamente
se oye en la oscuridad de mi mente, de mi corazón
y mi tristeza.
Eres la esperanza muerta en la noche de mi angustia,
que abrigo tiernamente sabiendo que nunca
llegarás a mi encuentro para la salvación de mi alma
atormentada por la divinidad del ser que llevas dentro,
que es la alegría y la tortura de mi ser.
Usurpando cada día ese lugar que no conozco y que
te pertenece, donde tus sueños son la realidad
que envuelve mis sentidos, entrego mi libre albedrío
a la voluntad que ejerces sobre cada parte de mi corazón
que clama desde adentro por tu nombre.
Lo último que me resta, es darte la cosa mas inútil y
mas amada que tengo y es lo que soy y que seré a través
del silencio eterno que impide ir mas allá de mis deseos.
Tú sabes quien eres, y es solo para ti y de ti hermosa Zoe
Colaboración de GaboGE
México
