Con ansias la hora del sueño espero
pues por cada luna un encuentro anhelo
y ahí, casi siempre estás tú
con más de un abrazo sincero.
Me hallo con un gesto feliz por tan hermoso encuentro
luego, dormida quedo,
pero el final del cuento es de terror
pues cuando con el sol despierto
choco con una atroz realidad;
mi padre está muerto.
Y el gesto ya no es de felicidad
caigo en cuenta de que el no tenerte,
hace que mi vida sea un tormento
pero aún no estoy del todo inerte,
a pesar de que hay sufrimiento
aún puedo superar la muerte.
Y es sólo en mis sueños donde lo hago
es sólo en ellos
donde acaricio tu tibia mano,
donde a tu cuerpo me aferro
donde estamos sólo los dos
porque es sólo en mis sueños
donde supero la muerte
es sólo en ellos donde quiero estar,
y donde algún día eternamente
me he de quedar.
Colaboración de Cizag
Perú
